Comida Saludable

Una comida en una dieta alcalina y anticáncer, no es nada complicado, siempre que te gusten las verduras.

Recomiendo siempre introducir como primer plato una ensalada compuesta de hojas verdes, frutos alcalinizates como el pepino, el tomate, el aguacate (con nuevas investigaciones para tratar la leucemia que podéis ver aquí,) pimientos, brócoli crudo, semillas vegetales (como chía, lino, sésamo, almendras)  y para aliñarla limón y aceite de oliva de 1ª Presión en frío (con reconocidas propedades en algunos cánceres como el de mama). En realidad todos los ingredientes de esta ensalada tienen propiedades alcalinizantes y anticancerígenas. La norma básica es introducir crudos antes de comer, para prepararnos para la digestión de otros alimentos cocinados, ya que estos alimentos nos aportarán buenas dosis de fibra y enzimas que nos ayudarán al proceso digestivo.

Como segundo plato podemos elegir un plato de verduras crudas, como esta lasaña o esta pasta,  al vapor, deshidratadas, cocidas o a la plancha, siendo la mejor opción para mantener más propiedades nutricionales la opción deshidratada,  cruda o al vapor. Deben evitarse las frituras y cocinar en microondas. Cuando freímos los alimentos, al calentar los aceites se forman hidrocarburos y aldehídos tóxicos y con efectos cancerígenos demostrados.

Otra opción como segundo plato sería un plato de legumbres cocinadas, ya que crudas son tóxicas, al presentar fitoquímicos como medida de defensa contra el ataque de los herbívoros.  La mejor forma de consumir las legumbres es sin duda germinándolas o dejándolas en remojo toda la noche y cociéndolas, ya que multiplican sus nutrientes y es de las pocas veces que comeremos un alimento vivo, un alimento que está creciendo y respirando. Podéis ver como germinar en este vídeo. Para mejorar la digestibilidad de las legumbres se pueden añadir algunas hierbas aromáticas como el comino, romero, hinojo o anís. La causa del exceso de gases que en algunas personas causan las legumbres,  la tiene los oligosacáridos no digeribles presentes en ellas, en concreto la rafinosa y la estaquiosa. Estos oligosacáridos no digeribles son resistentes al ácido gástrico y a la acción de las enzimas digestivas, y por tanto entran intactos en el intestino grueso y son fermentados por las bacterias que residen en él. Como consecuencia de esta fermentación se forma gas, hecho que explica los problemas de meteorismo y flatulencia que aparecen tras la ingesta de legumbres. Para mejorar la digestibilidad es importante que mastiquemos bien cada cuchara y que comamos despacito, o que las hagamos puré, ya que es la piel lo que más nos cuesta digerir. Otra opción es  lo que nuestras abuelas llamaban “asustar a las lentejas” que consiste en romper el hervor mientras se están cociendo las legumbres, retirando la cazuela del fuego durante unos minutos o bien añadiendo agua fría al agua hirviendo. De este modo se reducen al máximo los oligosacáridos productores de gas.  Y por supuesto tener una buen microbioma intestinal equilibrado a favor de buenas bacterias benéficas como acidophilus y bifidobacterium.

Como tercera opción después de la ensalada podemos elegir un plato de cereales o pseudocereales cocinados al vapor con verduras, siendo los más alcalinizates o los menos acidificantes, el mijo, la quínoa y el trigo sarraceno. Vale también un plato de arroz, pero sobre este cereal he de nombrar que se están encotrandos altos niveles de arsénico debido al agua de riego contaminada, con lo que en el caso de los infantes no se debe consumir más de dos, tres raciones a la semana de este cereal o de sus derivados, como las tortas de arroz, cereales, panes…

Como cuarta opción se puede elegir un pescado azul de pequeño tamaño, como sardinas, boquerones, caballas. No tengo nada en contra del pescado azul, es más si este es fresco es sin duda una de las mejores fuentes de omega 3 que podemos aportar a nuestro organismo, con una relación perfecta entre EPA y DHA. Además contiene aminoácidos esenciales, Omega 3 y vitaminas A, D, E, B6 y B12. El problema radica de los altos niveles de metales (en este caso de mercurio y su forma orgánica, el metil-mercurio) en especies de gran tamaño debido a la contaminación ambiental. Estos metales se disuelven fácilmente en la grasa y atraviesan la barrera hemato-encefálica y la placenta, produciendo alteraciones neuronales en el feto y en niños de corta edad. La opción de proteína animal es suficiente con que se introduzcan entre 2, 3 raciones a la semana. No necesitamos tanta proteína como nos han hecho creer. Como he mencionado en varias ocasiones el porcentaje de proteínas que nos aporta la leche materna durante los primeros seis meses de vida, la época de mayor crecimiento en la que duplicamos nuestro peso en pocos meses, solo es de un 1%.

"El investigador estadounidense Colin Campbell, autor de El estudio de China (Ed. Sirio) y profesor de la Universidad de Cornell, afirma que el consumo de pescado, carne y productos lácteos provoca cáncer, y recomienda una dieta vegana para prevenir y tratar la enfermedad"

Según Campbell, el consumo de productos de origen animal supone un riesgo para la salud mayor que la contaminación. El investigador, después de 50 años en la primera línea de investigación, concluye que la caseína, la proteína de la leche, es el principal causante de cáncer de mama. “Se puede recurrir a la dieta para prevenir el cáncer igual que previene las enfermedades del corazón. La dieta que incluye muchas proteínas animales aumenta el número de cancerígenos que aparecen en las células”, ha afirmado. Y cada vez hay más estudios que así lo corroboran, con lo que debemos mantener un consumo de proteínas de procedencia animal moderado, que en mi opinión no debería sobrepasar más de tres raciones a la semana.

En cuánto al postre, debemos acostumbrarnos a eliminar los postres llenos de azúcar ácida después de las comidas que interfieren con la buena asimilación de nutrientes. Tampoco recomendamos como ya hemos comentado anteriormente, consumir la fruta de postre, ya que aumentan las fermentaciones intestinales y la digestión se hace mucho más difícil.

Mi comida favorita suele estar compuesta por un jugo verde, tipo este, una buena ensalada de hojas verdes tipo esta, y un plato de verduras al vapor o de legumbres. Esa es la comida que suelo comer de lunes a viernes. Los fines de semana me permito salirme algo de la dieta, no todos. Sin embargo si usted está enfermo debe intentar no salirse de una dieta saludable hasta que recupere su salud.

En cualquier caso, consulte con un profesional que sepa orientarle en su caso particular.


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